JUEGOS Y CANCIONES



      Muchos de los cantares, de los dichos, de las adivinanzas y de las ocurrencias que corren de boca en boca en mi pueblo, se dicen en otras partes: en San Juan de Puerto Rico, en Santo Domingo, en La Habana, en Caracas, en Bogotá, en Lima. Siempre se trata de la misma letra con tal o cual cambio. No cabe duda: este aniñado mundo lírico nos vino de España y, con palabra de más o con una palabra de menos, nuestros pueblos lo mantienen vivo. En el fondo todo es igual.
Naipes españoles
Para jugar a la baraja los únicos naipes que entonces se usaban eran los españoles. Llegaban, por cierto, en cajitas decorados con dibujos antiguos. Con estos naipes se jugaba por ejemplo: el trecillo, la brisna y el ganapierde. Las solteronas jugaban solitarios y las familias numerosas, lotería. Los palos de la baraja eran: oros, bastos, copas y espadas. Para decir las figuras, los tahures empleaban términos a cual más enrevezados. He aquí algunos:
—La del general.
(As de espadas).
—Las que yo quiero.
(El siete de copas).
—El juguete de mi suegra.
(As de bastos).

Pesca la luna y pesca el sol
Cuando hay luna llena los niños juegan en la calle o en los parques un juego que se llama Pesca la luna y Pesca el sol. Es curioso: donde está la sombra es el sol y donde está la luz es la luna. Antes del juego se solía cantar:
Pesca la luna y
pesca el sol.
Pesca el chivito
con su tambor.

No compres nada
Este es un juego de carácter mímico. Se le van agarrando los dedos a un niño y luego se lleva la mano hasta debajo del sobaco para hacerle cosquillas. Se dice así:
No compres carne aquí
ni aquí,
ni aquí,

ni aquí,
ni aquí,
¡solamente aquí!

A veces se explica por qué no se debe comprar carne y se dice:
aquí porque la carne es mala
aquí por que sólo dan pellejos
aquí porque no dan peso completo
aquí porque el carnicero es muy feo.

Semillas de tamarindo
Se juega con semillas de tamarindo. El que tiene las semillas oculta la mano por detrás y dice:
—caña vera.
El otro contesta:
—Entro en ella.
Y el primero pregunta:
—¿Entre cuántas?
Y el segundo dice:
—¡Hasta ver el tanto!
Si se equivoca al adivinar la cantidad de semillas paga una multa y empieza otra vez el juego.

Pito, pito
Este juego es sencillo y sólo lo juegan los niños pequeños. Uno dice:
Pito, pito
colorito
—¿Dónde vas?
Los otros le responden:
—A la cerca
Y grita el primero:
—¡Bota y fuera!
Al oír ¡bota y fuera! todos salen corriendo y el que preguntó ¿dónde vas? sale tras ellos. Al primero que alcanza le impone un castigo.

Gallina papujada
Este juego también tiene su parte mímica. A cada número que se dice se toma un dedo del niño. Cuando se llega al ocho se hace un aspavamiento y se pierde la cuenta y ¡claro! se vuelve a empezar el juego.
Se dice así:
la gallina papujada
puso un huevo en la granada
puso uno,
puso dos,
puso tres,
puso cuatro,
puso cinco,
puso seis,
puso siete,
puso ocho,
¡fuera de su sancocho!

Sirenita de la Mar
Este juego se juega así: dos niños, agarrados de las manos, hacen arco para que los otros, puestos en fila, pasen debajo de él. El que va adelante dice:
—Sirenita de la Mar
¿me dejarás pasar?
Y los que forman el arco responden:
—Pasarás con todos tus hijos
pero menos el de atrás.
Pasan los niños los niños de la fila y el último debe escabullirse para burlar la amenaza. Si no logra su intento y queda atrapado, pierde y sufre un castigo.

Papagayos
En la época de los vientos recios —junio, julio y agosto— los chicos empinan sus papagayos. (En otras partes estos juguetes se llaman cometas y papalotes). En las calles y en las plazas se juntan los chicos con sus papagayos, los tienden y los hacen subir por el aire y allí se están balanceándose y haciendo cabriolas. ¡Todo el cielo se llena de papagayos rojos, azules, amarillos, verdes, con sus colas de trapo y sus matracas resonando! Hasta que cae el sol no los bajan del cielo.

Chuque Maché
Este juego forma parte del juego de los papagayos. Consiste en lo siguiente: cuando está empinado el papagayo y el viento es recio se amarra en la punta del hilo un manojo de yerbas; en un momento dado se suelta éste y los niños tienen que correr para agarrarlo. Si lo alcanzan ganan; si se les escapa pierden y... también se pierde el papagayo.

Barquitos de papel
El padre Ávila —cura párroco de Santa Lucía— solía decir:
—El que no ha hecho un barquito de papel no puede entender los milagros del Señor.
Y decía la verdad. ¡Qué cosas supone un barquito de papel! En un barquito de papel hay habilidad, ingenio, gracia e imaginación. Tomar un pedazo de papel, doblarlo y sacar de él, como por arte de magia, un barquito que navega y se desliza sobre las aguas es, realmente, un milagro de Dios.

Sun sun de la calavera
Este juego se juega de esta manera: un grupo de niños se sienta en el suelo, formando una rueda; detrás de éstos ronda otro con un pañuelo arrollado y dice:
Sun sun de la calavera
al que se duerma
le doy una pela.
Entonces, al descuido, deja caer el pañuelo detrás de un niño; si éste no lo advierte, pierde y paga una prenda. Otras veces se dice así:
Tantincul,
al que se duerma
le doy una pela

Lotería con clave
En la feria de Santiago era frecuente que los números de las cartillas se cantaran en clave. Había que ser listo para entender lo que se decía. He aquí algunos ejemplos:
Unico afán de las viejas. (El uno).
Duque de Parma y Toscana. (El dos).
Triste flor. (El tres).
Cuatlípulis putris. (El cuatro).
Sin colita. (El cinco).
El caracol. (El seis).
El martillo. (El siete).
Dos rueditas. (El ocho).
Nuevecito. (El nueve).

Aceitera
Este juego se juega así: Un niño se sienta y otro se inclina y pone la cabeza entre las piernas del primero. Los demás tienen que decir y no hacer o, tienen que hacer y no decir, según se indica.
Aceitera
Vinagrera
Trascorral
Pegar y no dar.
Aquí dicen pero no dan. Si dan pierden
Pegar sin hablar
El que habla pierde.
Pega sin reír
El que ríe pierde. Entonces el que está sentado dice:
¡Uno
y echar a volar!
Todos corren y se esconden. El que estaba inclinado sale a buscarlos. Al que encuentra le impone un castigo.

Canciones de Noche Buena
Vámonos pastores,
vamos a Belén
a ver a María
y al Niño también.

Venid pastorcitos
venid a Belén
que ya es nacido
Jesús, nuestro bien.

El Niño Jesús
nació caminando
y San José no supo
ni cómo ni cuándo.

San Isidro Labrador
San Isidro
Labrador
pon el agua
y quita el sol.

San Isidro
Labrador
quita el agua
y pon el sol.

Los maderos de San Juan
Aserrín,
aserrán,
los maderos
de San Juan,
piden queso
y les dan pan;
piden pan
y les dan hueso.

Sobre los regalos
El que da y quita
con el diablo se desquita.
El que da y roba
le sale una joroba.

Doña Ana
Doña Ana
no está aquí
está en su vergel
abriendo la rosa
y cerrando el clavel.

Para que no se pierdan los libros
Si este libro se perdiese,
como suele suceder,
suplico al que lo hallase
que lo sepa devolver.
Para que sepa mi nombre
aquí lo quiero poner.

Ir a la Villa
El que va a la Villa
pierde su silla.

Ir a Portugal
El que va a Portugal
pierde su lugar.

Los pollitos
Cinco pollitos
tiene mi tía:
uno le canta,
otro le pía
y otro le pica la rabadilla.

El gallo pelao
—¿Te cuento el cuento del gallo pelao?
—Sí
—Le arrancas la cola
y el cuento está acabao.
—¿Te lo cuento otra vez?
—Sí.
—Pon la cabeza al ravés.

Refranes
En casa del carpintero
catre de cuero.

En casa de herrero
cucharón de palo.

Muera Marta
y muera harta.

Camarón que se duerme
la corriente se lo lleva.

Adivinanzas
Una tablita bien cepilladita
llueva que no llueva
siempre está mojadita. (La lengua)

Botón sobre botón
botón de filigrana
te lo doy para adivinar
hasta pasado mañana. (La piña)

Este niño lindo
Este niño lindo
que nació de día
quiere que lo lleven
a la nevería.

Este niño lindo
que nació de noche
quiere que lo lleven
a pasear en coche.

Tortitas de manteca
Tortitas de manteca
para la máma
que da la teta.

Tortitas de cebada
para el pápa
que no da nada.

Tunkuruchú
Tunkuruchú,
tunkuruchú
mi amor.
No te cases niña
con el loco Flores
porque a los nueve meses
comes frijoles.

Una negrita
Una negrita
se enamoró
de un niño blanco
que la dejó.

La pobre negrita
al fin murió
porque su amante
la abandonó,
porque su amante
la abandonó.

En un palo seco, seco
En un palo seco, seco
estaba un sapo brincando
y la madre sapa le decía:
—Desde aquí te estoy mirando.

La pájara pinta
Estaba la Pájara Pinta
sentada en un verde limón;
con el pico recoge las flores;
con las flores recoge el amor.
¡Ay, sí ¿cuándo veré a mi amor?
¡Ay, sí ¿cuándo veré a mi amor?

A tule, tule
A tule, tule
¿quién fuera gato
para entrar en tu cocina
y llevarme del puchero
lo mejor de la gallina?

Sapito, sapito
Sapito, sapito
anduvo
anduvo debajo del cubo.

Sapito, sapito
andaba
andaba debajo del agua.

Barca vino
—Barca vino
—¿De dónde vino?
—De Tampico
—¿Qué me trajo?
—Un abanico
—¿De qué color?
—De color de limón.

Martinejo
—Martinejo,
señor viejo
¿y las mulas?
—En el campo
—¿Quién las cuida?
—El gavilán.
—¿Por qué no las ciudas tú?
—¿Y el pan que te di?
—Me lo comí
—¿Y si más te diera?
—Más comiera.
—¿Y el huevito?
—En su hoyito
—¿Y la sal?
—En su santísimo lugar.

Mañana domingo
Mañana domingo
se casa Benito
con un pajarito
—¿Quién es la madrina?
—Doña Catalina
—¿Quién es el padrino?
—Don Juan Barrigón
—¡Dale que dale
con el cordón!


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